¿Una asistencia masiva puede derrotar al MAS?

Los electores bolivianos asestaron un duro revés a Evo Morales

A spoilt ballot paper in the Bolivian national judicial elections

Las papeletas, aunque inmensas, han sido depositadas en las urnas y las mesas se han cerrado .  En unos años, los libros de historia tal vez coincidan en que los bolivianos protagonizaron unas elecciones “históricas, inéditas y nunca vistas en el mundo”, como las definió el presidente Evo Morales al votar en Chapare. Pero, casi al mismo tiempo, su vicepresidente Álvaro García Linera daba una gran rueda de prensa a la que había invitado a varios periodistas a desayunar. Sentado en la gran mesa intentó convencer a los periodistas de que estos comicios fueron puramente judiciales. La política no vino al caso, argumentó.

En balde pareció ser, los periodistas – quizás los mismos – tampoco se ausentaron de las mesas donde Juan del Granado y Samuel Doria Medina emitieron sus votos.  Frente a las cámaras, Juan del Granado,  antiguo aliado del mandatorio convertido hoy en su principal oponente, hizo un gran show al marcar su papeleta con un contundente ´NO´ y exhortó a todo el país a hacer lo mismo. Que “nadie se quede en su casa”, dijo,  y que todos los bolivianos digan “no al autoritarismo, no a la traición de una esperanza que teníamos todos los bolivianos”.

Ni la prohibición constitucional de los cierres de campaña ni las apelaciones del vicepresidente han podido evitar que estas justas electorales se politizaran.

No obstante, hay algo en que todas las partes han coincidido. Desde el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el Defensor del Pueblo, hasta el presidente Morales y la oposición,  han convocado al electorado a asistir masivamente a las urnas.  En su conferencia de prensa, el  vicepresidente expresó su voluntad de que voten los más de 5 millones de ciudadanos habilitados, aunque confesó su sospecha de que el número sería menor. Empero, pidió a los periodistas no caer en la falacia de comparar porcentajes y votos con las elecciones anteriores. Dijo que el triunfo del proceso democrático fue lo que importaba. Lamentablemente, los periodistas tampoco pueden alejarse de las cifras.

Este sábado el TSE anunció que el padrón electoral creció en 43 por ciento en los últimos seis años. Es decir, desde que el Movimiento al Socialismo (MAS) subió al poder Y según el Órgano Electoral Plurinacional (OEP), un enorme 95,25% del electorado salió a votar en 2009 cuando Evo Morales fue reelegido. A manera de comparación, cuando el presidente Obama fue elegido en 2008 se habló de la asistencia más grande de los últimos cuarenta años en Estados Unidos. Menos de un 62% de los inscritos acudieron a las urnas. Parece que Bolivia es el país que bate todos los récords y por ende la expectativa de una participación masiva no es infundada.

Eso dicho, en esta ocasión, no extrañaría que a puertas cerradas el MAS esperarían que cumpla la sospecha y no la expresada voluntad del vicepresidente. Si  han acudido millones a las urnas las repercusiones serían probablemente más negativas para el oficialismo. Los 56 magistrados no tienen porque preocuparse. Son elegidos por mayoría simple, sí o sí los ganadores entrarán a sus nuevos despachos en primer de enero. En cambio, una gran proporción de votos anulados, fácilmente puede convertirse en el muy anunciado plebiscito sobre la gestión de Evo Morales y su gobierno.

Como cree Víctor Villareal, quien aprovechó de las calles vacías para dar un paseo con su hija después de emitir su voto nulo:

“No hemos podido elegir a los candidatos. El MAS los ha elegido y esto simplemente fue un show para legitimarlos. Mi voto nulo fue una muestra, una alerta, de que no es bueno gobernar a presión. Yo voté por Evo, pero no volvería a votar por él”.

Sin embargo, el análisis no debe quedar ahí. Sin duda los opositores del gobierno – aunque tan acostumbrados a decir ‘no’ – dirán que sí, pero un voto nulo no es lo mismo que un respaldo para ellos.  Hay que esperar a la próxima elección presidencial para averiguar eso. Lo que podemos decir ahora es que hay muchas razones por las que la gente ha tachado sus papeletas. Dar apoyo a la oposición es sólo una de ellas.

¿Acaso se dudará que los marchistas indígenas del TIPNIS y los que los defiendan tenían sus propias razones?

Alfredo López, un taxista de La Paz, también tuvo otra motivación para anular su voto que probablemente fue compartida por muchos votantes :

“No tenía ni la menor idea de quienes eran. Mi ´No´ no fue un rechazo al gobierno, fue un rechazo a la manera en que se ha gestionado la elección”, declaró.

Las mesas ya han cerrado y ahora empieza el conteo, pero cuando salga el resultado el análisis no debe quedarse en la superficie. El día quizás ameritaría el calificativo histórico de verdad si todos intentan descifrar que la gente ha tratado de comunicar a través de sus tachaduras y garabatos.

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