Article on “The New Odyssey: Journalism and Literature”

Right, after faffing around for ages trying to work out how to embed some audio on my blog (far more difficult than it should be WordPress), I managed to turn my attention to writing only my second ever article in Spanish. Woop!

Part of Nick’s visit (see this post), involved a talk at the private Catholic University of La Paz- which, as an aside, has grown by a phenomenal 400 to over 15,000 in the last 40 years – about the relationship between journalism and literature.

Should one be allowed to influence the other? Or are all cases of their mixing, a contamination to be avoided?

What should we make of those who straddle both camps: journalists and novelists, authors, short story writers?

Some forty years on, is the radical experimentation of the school of ‘New Journalism: Tom Wolfe, Hunter S. Thompson, Norman Mailer et. al. to be encouraged, nurtured and developed?

Or perhaps we should be glad it never made it into the mainstream and we can now consign it’s main exponents – dabblers – to history books, Wikipedia entries and classroom discussions of sixties extravagance?

The guests:

– Nick Caistor, former BBC Latin American correspondent during the dictatorships of the 70s and 80s and awarded translator of around 40 works of fiction in Spanish.

– Sebastián Antezana, the youngest ever winner of the Bolivian National Novel Prize and the editor of literary supplement at one of the newspapers in La Paz.

-Leticia Saínz a executive at the National Fundación para el Periodismo (National Press Foundation) and a journalist for nearly forty years, who’s been exiled for speaking out against previous Bolivian governments.

The audience:

Around 80 or so young students of communications – the journalists of the future.

And here’s my article about what went down:

Nick Caistor dicta conferencia: “La Nueva Odisea: El Periodismo y la Literature”

La Paz, 9 Oct 11 | Fundación Para El Periodismo

El viernes 7 de octubre el celebrado periodista inglés, Nick Caistor, fue invitado por la Fundación para el Periodismo a brindar la conferencia “La Nueva Odisea: Periodismo y Literatura” a unos ochenta estudiantes de comunicación en La Paz. Nick Caistor es alguien que sabe nadar en las aguas de ambas disciplinas con destreza. De un lado, es un radialista de gran relieve en el Reino Unido, cuyos reportajes de las dictaduras en América Latina en los años setenta y ochenta llegaron a un público global a través de la BBC World Service. Por otro lado, es un escritor que ha traducido alrededor de cuarenta obras de ficción latinoamericanas y españolas, trabajo por lo cual fue galardonado con el prestigioso Premio Valle-Incán en 2008.

A las nueve y media de la mañana el amplio auditorio de la Universidad Católica empezó a llenarse de estudiantes atentos a lo que el veterano periodista y escritor opinaba sobre la cuestión: “¿Cual es la verdadera relación entre el periodismo y la literatura hoy en día?”

También les invitaron a debatir ese interesante tema a Sebastián Antezana, editor de un suplemento cultural en La Paz y el más joven ganador del Premio Nacional de Novela de Bolivia, y a Leticia Saínz de la Fundación para el Periodismo que tiene casi cuarenta años de experiencia en el campo del periodismo.

Los tres discursantes estaban de acuerdo en que la labor del periodismo y de la literatura es de buscar una forma de llegar hasta la verdad.

Para empezar el debate, Caistor citó una ilustrativa oración del contemporáneo periodista y autor inglés, Julian Barnes, quien declaró:

“Pienso que digo menos verdad cuando escribo periodismo que cuando escribo ficción…Para decirlo de una forma burda, el periodista tiene que simplificar el mundo y convertirlo en algo  comprensible en una sola lectura. A cambio, cuando uno escribe ficción hay que reflejar el mundo en todo su complejidad y decir cosas no tan sencillas como las que se leen en mi periodismo sino procurar escribir algo que a lo mejor demostrará capas más profundas en la relectura.”

Para Caistor se resume en esta misma afirmación la diferencia clave entre la literatura y el periodismo. “El uno busca su verdad en la profundidad, mientras el otro la busca en la superficie”, explicó.

¿Es más valiosa la literatura que el periodismo entonces, dado que ésta pretende profundizar más en el por qué de los hechos? Los participantes dijeron que no.

Antezana, a pesar de su formación literaria, criticó a los periodistas que anhelan ser novelistas: “El periodismo absolutamente debe ser el fin en sí mismo. Creo que una igual cantidad de cosas beneficiosas le ha dado al periodismo la literatura que a la literatura el periodismo,” aseguró. “La literatura se enriquece aprendiendo de la síntesis, la justeza y esa economía verbal que es tan innata al periodismo,” añadió.

Entrando aún más en el tema, Caistor expresó su decepción por la pérdida de respeto y de aprecio por “la nota cruda” en Latinoamérica. Dijo que el periodista debe enorgullecerse de la responsabilidad de salir a la calle y reportar “de la manera más honesta posible” lo que ha visto. ”La noticia pura es el primer borrador de la historia. Tiene que haber una crónica de los sucesos,” afirmó.

Y según el periodista británico se nota que hartos escritores latinoamericanos desean escribir la novela autorizada de los grandes eventos en el momento en que se viven o muy poco después. Para esto faltan años si no décadas dice, y en el momento sólo valen la visión y la pluma del periodista quien entrega una crónica fidedigna de los eventos tal y como suceden.

Y esto es un oficio superadamente importante que se otorga a la sociedad opina el anterior corresponsal de América Latina de la BBC, quien se vio interrogado y aprisionado por cumplir con esa misma tarea, reportando sobre los desaparecidos en la Guerra Sucia en Argentina en los ’70 y los ’80.

Al cerrar la sesión matinal, Leticia Saínz remató este último punto, retornando al tema central de la verdad con una importante lección para los estudiantes. Les advirtió a todos los periodistas que de las seis máximas del periodismo (quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo) nunca se olviden del por qué.

“Ningún hecho es desapasionado de la vida de la gente y nuestro oficio es contar esa vida,” señaló. “¿Y cuándo se vuelve peligroso, pero también, acaso no es esto lo más valioso de este oficio maravilloso? Precisamente cuando ves la vida de la gente y transmites a las estructuras del poder lo que ellas no están cumpliendo con aquella gente. Esto es imprescindible.”

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